En una selva lejana vivía un mono llamado Mico con su madre y sus hermanos. Era curioso y siempre buscaba nuevas aventuras.
Un día encontró a un mercader que ofrecía semillas mágicas capaces de crecer hasta el cielo. Mico intercambió algunas frutas por una y la plantó con ayuda de su madre.
A la mañana siguiente, una enorme planta de judías llegaba hasta las nubes. Mico pidió permiso para explorarla y comenzó a trepar.
Arriba encontró un castillo gigante. Aunque estaba nervioso, entró con cuidado y descubrió una jaula donde un ratón llamado Rati permanecía encerrado.
—El gigante me utiliza para asustar a otros animales —explicó.
Mico abrió la puerta y ambos corrieron hacia la planta. El gigante los descubrió, pero Mico utilizó su agilidad para distraerlo mientras Rati empezaba a bajar. Después lo siguió rápidamente.
Cuando llegaron a la selva, Mico contó todo a su familia. Su madre lo abrazó, orgullosa de que hubiera utilizado su valentía para ayudar a alguien.
Rati se quedó a vivir cerca de ellos y se convirtió en su mejor amigo. Mico comprendió que las aventuras son más valiosas cuando sirven para proteger y acompañar a los demás.
Enseñanza del cuento
La valentía no consiste únicamente en afrontar peligros, sino en actuar para ayudar a quien lo necesita sin olvidar nuestra seguridad.






