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La estrella de Navidad

Dibujos de navidad par apintar

El cuento de La estrella de Navidad

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En el pueblo de Durro, cada diciembre se colocaba una gran estrella en la plaza. Sus destellos anunciaban que la Navidad estaba cerca y guiaban a las familias hasta el pesebre.

Aquel año, una fuerte ráfaga de viento hizo caer la estrella mientras la preparaban. Estaba tan dañada que nadie sabía cómo repararla a tiempo.

María, que disfrutaba creando figuras con materiales sencillos, observó los pedazos y tuvo una idea.

—Podemos construir una nueva entre todos —propuso.

En la escuela reunieron cartón resistente, papel dorado y pequeños espejos que ya no se utilizaban. Unos niños dibujaron las puntas; otros recortaron, pegaron y reforzaron la estructura. Los adultos revisaron que fuese segura y ayudaron a colocarla en lo alto.

Al caer la tarde, las luces de la plaza se reflejaron en los espejos. La estrella parecía multiplicar su brillo por las paredes y ventanas del pueblo.

—No es igual que la antigua —dijo un vecino.

—Es especial porque guarda un pedacito del trabajo de cada persona —respondió María.

La nueva estrella se convirtió en una tradición. Cada Navidad, los habitantes añadían un pequeño adorno hecho a mano para recordar que la esperanza crece cuando se comparte.

Enseñanza del cuento

La creatividad y la colaboración pueden transformar un contratiempo en una tradición llena de ilusión.

FIN

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