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Los panellets de la abuela

Els panallets de l'avia - Conte de tardor

El cuento de Los panellets de la abuela

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Era la víspera de Todos los Santos. Arnau, de nueve años, y su hermana Laia, de cinco, fueron a casa de su abuela para celebrar la Castañada.

La casa olía a castañas y boniatos. Sobre la mesa esperaban almendras, azúcar y piñones para preparar panellets.

—¿Por qué los comemos en estas fechas? —preguntó Laia.

—Porque es una tradición que nos ayuda a reunirnos y recordar a quienes vivieron antes que nosotros —explicó la abuela.

Mientras mezclaban la masa, la mujer contó cómo de pequeña cocinaba la misma receta con su madre. Arnau anotó los ingredientes y Laia dio forma a pequeñas bolitas que después cubrieron con piñones.

Cuando estuvieron listos, encendieron una vela en un lugar seguro y colocaron junto a ella fotografías familiares. Compartieron recuerdos, nombres e historias con respeto y cariño.

Más tarde llevaron flores al cementerio del pueblo acompañados por la abuela. Caminaron de su mano y guardaron un momento de silencio ante la tumba de un familiar.

Al regresar, Arnau y Laia comprendieron que recordar no debía producir únicamente tristeza. También podía llenar la casa de gratitud, relatos y aromas conocidos.

La tradición

Preparar recetas familiares y compartir recuerdos ayuda a transmitir la historia y el afecto de una generación a otra.

FIN

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