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Los Músicos de Bremen

Cuento Los Músicos de Bremen

El cuento de Los Músicos de Bremen

En una granja, en un rincón tranquilo y olvidado, vivía un burro viejo y cansado. Habiendo trabajado incansablemente durante años, el asno se encontró frente a frente con un destino cruel. Su dueño, sin piedad, decidió que era hora de llevarlo al matadero. El asno, con ojos tristes, pero con un espíritu indomable, escuchó esos planes funestos. «Eso no puede ser el final», pensó. «Después de tanto tiempo y esfuerzo, debo encontrar un nuevo propósito.» Con esta determinación, el asno huyó de la granja, marchando hacia el horizonte con la ilusión de convertirse en músico en la ciudad de Bremen.

Mientras el asno avanzaba por caminos polvorientos, se encontró con un perro de caza, triste y abandonado. El perro, con la mirada baja y un aire de derrota, contó su historia. «Mi dueño me considera inútil por la caza ahora que soy viejo», dijo con una voz rota. El asno, sintiendo empatía por el perro, tuvo una idea brillante. «¿Por qué no vienes conmigo a Bremen?», sugirió. «Podemos formar una banda musical juntos. La música nos dará una nueva vida.» El perro, inspirado por el entusiasmo del asno, aceptó con alegría, esperanzado en ese nuevo sueño.

Continuando su viaje, el asno y el perro conocieron a un gato. El gato, con un colmillo triste y desesperanzado, compartió su dolorosa historia. «Mi señora, creyéndome demasiado viejo para jugar, quería deshacerse de mí», maulló el gato. El asno y el perro, sin dudar, invitaron al gato a unirse a su aventura musical. «La música puede ser tu refugio», le dijeron con tono reconfortante. El gato, viendo un rayo de esperanza en la oscuridad, aceptó con gratitud, uniéndose a esa banda inusual.

Por último, el grupo se cruzó con un gallo, que estaba a punto de ser convertido en sopa por su familia. El gallo, con voz aguda y desesperada, explicó su situación. «He servido como despertador toda mi vida, ¡y ahora me quieren comer!», clamó. El asno, con una voz calmada y llena de seguridad, invitó al gallo a formar parte de su banda. «La música será tu salvación», dijo el burro. El gallo, con los ojos brillantes de esperanza, subió al carro imaginario de la banda.

Esta banda de músicos poco convencionales continuó su camino hacia Bremen, pero la distancia era grande y la noche se abatió sobre ellos. Buscando un lugar donde pasar la noche, vieron una luz a lo lejos. Con cautela y curiosidad, se acercaron a la casa de donde provenía la luz. El asno, con una mirada astuta, espió por la ventana y vio a un grupo de bandidos disfrutando de una cena opulenta.

«¡Los bandidos!», susurró el asno a sus compañeros. «Debemos ser astutos si queremos liberar a esta casa de su presencia.» Los animales, unidos en su misión, idearon un plan ingenioso. «Haremos el ruido más grande y espantoso que estos bandidos hayan oído nunca», dijo el asno con una sonrisa maliciosa.

Los bandidos, sentados en la mesa, se alarmaron al oír los ruidos extraños y poderosos que venían de fuera. «¿Qué es esto?», preguntó un bandido, con la piel de gallina. «¿Son espíritus?», murmuró otro, con los ojos abiertos como platos. Un tercero gritó, «¡Huyamos, la casa está embrujada!»

Los animales, al ver a los bandidos huyendo asustados, se rieron y celebraron su éxito. Entrando en la casa, se encontraron con un festín esperándoles. Se dieron un buen harto, riendo y compartiendo historias de sus pasados.

Pero la historia no termina ahí. Más tarde, cuando uno de los bandidos volvió cautelosamente, se enfrentó a los animales, que defendieron su nuevo hogar con valentía. El gato saltó sobre el bandido, arañándole la cara; el perro le mordió con fuerza; el asno le dio una coz poderosa; y el gallo cantó triunfalmente, asustando aún más al bandido. Este, aterrado, huyó hacia sus compañeros, contándoles una historia de brujas, monstruos y fantasmas.

Los bandidos, aterrorizados por estas historias, no se atrevieron a volver nunca más. Así, los músicos de Bremen, el asno, el perro, el gato y el gallo, encontraron un nuevo hogar y una nueva familia en esa casa. Vivieron juntos, felices y unidos por la música, mostrando que incluso en las circunstancias más difíciles, la amistad y el coraje pueden abrir caminos hacia fines felices.

Y así es como los valientes músicos de Bremen encontraron una vida llena de música, amistad y aventuras.

FIN

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